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Editorial
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Una tarea necesaria
Sábado,  5  de Noviembre, 2011

La reciente y decidida intervención del Servicio Departamental de Salud en la clausura de dos establecimientos médicos que funcionaban de manera ilegal como clínicas en la ciudad, ha sido recibida con satisfacción y alivio por parte de la opinión pública y la ciudadanía. El solo hecho de que la autoridad correspondiente ponga orden en su área ya resulta meritorio, y con mayor razón cuando se trata de la defensa de la salud pública y el bienestar colectivo. Sin duda, ningún consultorio médico se puede convertir de un momento a otro en un policonsultorio o, peor, en una clínica de atención médica sin tener la autorización ni la capacidad para encarar una responsabilidad de tal magnitud.
 
Sin embargo, es un secreto a voces que en el campo de la salud se campea la ilegalidad. Es solo cuestión de escarbar un poco la superficie para encontrar evidencias. Por ello, la tarea de controlar la idoneidad de los establecimientos de salud, sean consultorios, clínicas, farmacias, laboratorios, bancos de sangre y otros deviene en necesaria e ineludible, especialmente si existe un reglamento específico de funcionamiento de estos establecimientos y también un sistema de evaluación y clasificación que solo hay que hacer cumplir. Al recaer esta elevada responsabilidad en el Servicio Departamental de Salud, nada más satisfactorio que comprobar que ha asumido su rol como corresponde.
 
Puestos en el asunto, es de esperar que el control y evaluación de establecimientos de salud, especialmente privados y no solo públicos, sea una tarea continua, regular y de largo aliento, y no simplemente un fogonazo para las portadas de la prensa. Sin duda, esta tarea de supervisión y seguimiento tiene también la cualidad de ser susceptible, de ser coordinada con el Municipio y los colegios profesionales y, por qué no, con la comunidad organizada. Lo que está por verse es si la máxima instancia departamental de salud cuenta con los recursos humanos y materiales para encarar este desafío con éxito y de manera permanente, porque las insuficiencias han sido siempre su talón de Aquiles.
 
Porque no solo hay que verificar las condiciones de infraestructura y equipamiento de los establecimientos de salud, de manera que correspondan a su categoría y clasificación, sino que se hace imprescindible constatar si el personal profesional y técnico es el idóneo; es decir,  si cuenta con el aval del título profesional reconocido en provisión nacional, su registro en las sociedades científicas pertinentes, su afiliación a las correspondientes instancias del Servicio Departamental de Salud y, entre otras cosas, la extensión de la autorización legal de funcionamiento. Aún así debe verificarse si ofrece lo que reza, tarifas de atención por ítems, horarios y sistema básico de referencia.
 
Conviene recordar que han sido los últimos casos de mala praxis, negligencias y otros, que han arrojado saldos incluso trágicos, los que han motivado una mayor preocupación de las autoridades sanitarias en este asunto. Pues, enhorabuena. También resulta sensato asumir el hecho de que es precisamente la falta de control de los establecimientos de salud la que motiva actos de impunidad y de irresponsabilidad frente a la salud de la colectividad. Por ello, en la medida que las autoridades del Servicio de Salud Departamental actúen sobre un plan de corto, mediano y largo plazo, en relación al funcionamiento legal de los establecimientos médicos, se habrá dado un paso adelante.

Resulta sensato asumir que la falta de control de los establecimientos de salud motiva actos de impunidad y de irresponsabilidad frente a la colectividad.

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