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Editorial
Tribuna
La tarea de siempre
Domingo,  16 de Octubre, 2016

El calendario litúrgico de este domingo, tercero de octubre, señala lo siguiente: “JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES”. Para toda la Iglesia católica, en comunión con el Vicario de Cristo, el Papa, es un día de profunda comunión eclesial en la tarea de siempre, llevar el evangelio a todas partes. Esta tarea durará hasta que Jesús vuelva a la tierra por segunda vez. Se nos recuerda que estamos llamados a orar y a colaborar con esta causa

El  papa Francisco, como todos los años, ha enviado un mensaje, fechado el 15  de mayo con  este título: “IGLESIA MISIONERA, TESTIGO DE LA  MISERICORDIA”. El texto del mensaje se abre con una invitación a ser activos en  la misión de llevar la Buena Noticia, que es el primer y más importante  encargo de Jesús, para todos los tiempos. “Todos estamos invitados a salir, como lo hicieron los apóstoles y los misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar  el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana. En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Ella tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del evangelio y de promoverla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño”.

El tema del evangelio  de este domingo, 29 del tiempo ordinario, es la ORACIÓN. El evangelista Lucas es el que más veces nos presenta a Jesús orando y enseñando a orar. La oración  es lo más importante y la primera acción del anuncio de Jesús, como el único Salvador y Redentor de la humanidad quien fue enviado al mundo por Dios Padre lleno de misericordia. Jesús  nos dice: “la cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe obreros a su cosecha (Lucas 10, 2). El mismo Señor Jesús nos enseñó a pedir: “venga a nosotros tu reino”. 

La lección del evangelio es bien clara: si un juez injusto que ni teme a Dios  ni  le importa los hombres, acaba por hacer justicia a una pobre viuda que le importuna insistentemente cuánto más Dios que es santo y justo, atenderá la oración perseverante de sus hijos. Dios es un  Dios misericordioso que quiere salvarnos a todos. Pero la obra de la salvación ha determinado realizarla contando con nosotros. No digamos que no podemos ayudar en la “dulce tarea de la evangelización” como  la llamaba el Papa Pablo VI. El cristiano por el bautismo y la confirmación está capacitado para anunciar el evangelio y, en esta tarea de la evangelización siempre será lo primero

En la oración no se trata de convencer a Dios, sino entrar en comunión con él. Dios quiere nuestro bien y el del mundo mucho más que nosotros. La oración nos ayuda a sintonizar con la longitud de onda  de  Dios y,  desde ese momento, ya es eficaz. Para ello, tenemos la oración modélica, el Padre nuestro. En la  primera parte, las peticiones son referentes al plan de salvación: “santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Esta oración nos ayuda muchísimo a dar a toda nuestra vida y trabajo una orientación desde Cristo.

Sucre, 16 de octubre de 2016. Fray Jesús Pérez Rodríguez, O F. M. Arzobispo emérito de Sucre.