Siguenos en:
Sábado
 23 de Marzo de 2019
El dia te recomienda
Mirando de abajo
El presidente mendigo
Martes,  5 de Marzo, 2013

En la comedia española Torrente, el brazo tonto de la ley (Santiago Segura, 1998), el personaje: policía estúpido, mugriento y corrupto, tiene un padre baldado. Le da de comer sobras de restaurantes que le regalan por ahí y que convierte en papilla licuándolas. Luego empuja la silla de ruedas del progenitor a una esquina, con un vasito de hojalata para recibir limosnas, que él indefectiblemente cuenta al retornar a casa. Pequeño negocio personal; dinero extra. Igual está el otrora omnipotente coronel Hugo Chávez Frías, explotado en su miseria por los que se decían amigos, correligionarios suyos, a quienes no les conviene su desaparición, porque manteniéndolo vivo, o embalsamado que dadas las circunstancias es lo mismo, adquieren ganancias que los encumbran.

Decepcionante fin para quien lo tuvo todo. Mejor morir en paz, incluso con enfermedades, que convertirse en marioneta de secuestradores que solían comer contigo, y que ahora no solo te plagian a ti sino a los tuyos, tus hijas, etcétera, a nos ser que la desgracia del poder haya hecho a estos también socios.

Cada mañana Maduro, Cabello, los notables menos notables y abyectos de la patraña fascistoide de Venezuela, sacan al enfermo terminal y lo dejan mendigando en una intersección. Le dan de comer, si no papilla, cualquier cosa por tubos, eso si todavía vive. En la noche cuentan los réditos que les trajo la exposición. Sonríen y ríen mientras el objeto queda tirado en la soledad de su habitación hasta que lo saquen al día siguiente. Para hablar de camaradería, amistad, solidaridad y compromiso del nacional populismo, como los llama Luis Thonis.

Conversando con papá, me decía que a pesar del desprecio perpetuo suyo por estos ejemplares de gente que devastan la América, da “hasta pena” lo sucedido con el falso héroe. Tanto tuvo, tanto se creyó volando cerca del cielo, para que ahora lo arrastren como a triste perro por las calles, haciendo piruetas con su cuerpo y memoria, encandilando a la plebe que con pan, plátano y santos se mantiene contenta y continúa sometida a la tragedia de que otros piensen por ella: caudillos, caciques, dirigentes y “deregentes”. No tengo pena; creo que lo que le cobra la vida hoy es lo menos que podría cobrársela, y no por haber expropiado a los ricos, o por una retórica social de avanzada, sino porque fueron palabras nada más, se mantuvo el status quo de dominio y control como antes, salvadas las pequeñas diferencias ideológicas que no hacen mella en la real situación del pueblo. El pecado radica en no haber hecho lo que se pudo, y haber convertido una esperanza en otra feria de vanidades. En criar engendros como los que ahora bregan por encaramarse: un pobre tipo, burro, ignorante, lambiscón, desimaginado, y otro militarista y tan asno como su rival.

Además el insulto de considerar a la masa como retardada, incapaz de razonamiento, de darse cuenta que el idilio del coronel se terminó, que hay que enfrentar la realidad fuera del aullido de los “rojo rojitos”, según denominan a los del PSUV. En ese detalle, en el de ofrendar circo, encontramos el juicio preciso para los amanecidos del siglo XXI: el que mantienen en la ignorancia a la muchedumbre. Lo que menos quieren los defensores de la igualdad social (¡!) es igualdad educativa, que se aprenda a pensar, para que después de hacerlo comience el diálogo, luego la crítica y la no aceptación a boca cerrada de lo que mastican y degluten los de arriba. Eso es revolución. Por eso están ellos en las sillas, en el concilio de dioses, para impedirla.

Acerca del autor:
Claudio-Ferrufino-
Claudio Ferrufino
Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día