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Martes
 20 de Noviembre de 2018
Santa Cruz
En el mundo cerca de 800 mil personas se quitan la vida
Suicidios en adolescentes, romper el tabú es parte de la solución
Bolivia es uno de los países más afectados por los suicidios. Según la OMS, se han registrado 20,6 casos por cada 100 mil habitantes.
Lunes,  5 de Marzo, 2018
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Ref. Fotografia: Según los especialistas, el suicidio es un tema del que muchas familias prefieren no hablar, sin embargo, recomiendan empezar a conversar de esos temas que afectan a la sociedad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) califica al suicidio como un “grave problema” de salud pública e insta a que los países diseñen y apliquen estrategias de prevención integrales. Al respecto, especialistas locales señalan que la mejor forma de prevenir el suicidio es estableciendo canales de comunicación con las personas que están pasando por momentos complicados y hablar sobre el tema, rompiendo el tabú que ha puesto al suicidio como un “tema del cual no hay que hablar”.

Bolivia es un país afectado por el suicidio, en un informe del 2012, la OMS informó que nuestro país ocupa el primer lugar en la región por casos de suicidios, registrando 20,6 casos por cada 100 mil habitantes. También desveló que Bolivia es el tercer país del mundo con el índice de suicidio más alto entre niños de 5 a 14 años. 

En cuanto al suicidio en adolescentes, la OMS informa que ha habido un crecimiento en los casos que se dan entre las edades de 15 a 29 años, poniendo al suicidio como la segunda causa principal de defunción en ese grupo etario.

Hablemos sin miedo. La psiquiatra Rose Rendón señala que el suicidio, como cualquier otra patología de orden mental, todavía es un tabú en nuestra sociedad y cree que la mejor forma de prevenirlo es rompiendo el estigma y hablando de ello.

“Es necesario que trabajemos de manera integrada, multisectorial, codo a codo con los sistemas de salud, medios de comunicación, escuelas, Policía, registros civil y tantos otros y órganos coadyuvantes, para identificar la realidad de nuestra población, poder identificar estadísticamente, aspectos culturales, medios y razones, pero sobre todo actuar en la prevención de recaídas”, expresa Rendón.

Para el médico psiquiatra, Carlos Alberto Molina, es lamentable que “sigamos en la etapa del tabú, de no hablar de este tipo de cosas. Estoy seguro que no es agradable, que es más bonito hablar de otras cosas, pero no podemos obviarlo, porque el suicidio en adolescentes y en general, está sucediendo en este momento y está afectando a la familia y a nuestra sociedad”.

“Cuando se habla de temas de salud mental, es bueno siempre establecer la comunicación en el entorno familiar, esto (el suicidio) debería de hablarse entre padres e hijos, entre hermanos, también hablar con las personas de la tercera edad”, reflexiona el especialista.

Por su parte, Tusnelda Flores, psicoterapeuta, resalta que la comunicación es una herramienta de prevención muy efectiva. “Cuando hay estos pensamientos suicidas en los jóvenes y adolescentes, lo mejor es hablarlo, identificar cambios de conducta, cambios en los períodos de sueño, aislamiento, si el entorno familiar está atento, se puede evitar lo trágico. Generalmente los temas negativos el ser humano los trata de esquivar, de evitar, porque uno dice: a mí o a mi familia no nos va a pasar, a no ser que haya un antecedente en la familia”, comenta Flores.

Adolescentes vulnerables. Flores señala que el índice de casos de suicidios en edades tempranas es más elevado. “Los casos entre los 10 y 14 años son alarmantes, existe un alto porcentaje de incidencia en los adolescentes, ya sea por factor genético, por algún tipo de enfermedad, por situaciones sociales o familiares que generen esos síntomas de tristeza y frustración que puedan llevar a ese tipo de decisiones”, expresa.
Para Rose Rendón, las ideas suicidas son muy frecuentes en los jóvenes, ya que en el desarrollo de ciclo vital entre la niñez y la adultez, suele estar caracterizada por profundas transformaciones biológicas, psicológicas y sociales en las que se suele experimentar inseguridad, depresión y falta de valía.

“El acto suicida es altamente impactante a cualquier edad, pero especialmente en adolescentes. Afecta directamente a su entorno familiar produciendo sentimientos de culpabilidad e impotencia. Ya al entorno escolar y a la sociedad como un todo, deja una huella imborrable. Existe también el riesgo de que otros adolescentes adopten conductas similares como una tendencia social, como pasó con el juego de la ballena azul hace poco”, acota la especialista.

Para Carlos Molina, el número de adolescentes y jóvenes que han cometido suicidio en el mundo, es alarmante. “Por citar algunas cifras de la OMS, 1,2 millones de adolescentes en el mundo cometen suicidio cada año, es la segunda causa de mortalidad en ese grupo etario y de eso tenemos que hablar para empezar a crear espacios de prevención”, enfatiza el psiquiatra.

Factores de riesgo. Molina indica que en la región las razones por la que los adolescentes y jóvenes llegan al suicidio son: la dificultad para acceder a la educación, a los servicios básicos, el desempleo, la inseguridad, los conflictos familiares, el consumo de sustancias, entre otros.

“En el tema de las drogas, nosotros tenemos una imagen muy marcada con la cocaína, la marihuana, el alcohol, pero ya han entrado en Bolivia drogas sintéticas que son de difícil control y ganan más espacio entre los jóvenes”, sostiene Molina.

Rose Rendón también detalla algunos de los factores que pueden impulsar a los adolescentes a cometer suicidio. “Dentro de los  principales factores de riesgo que pueden  llevar al suicidio están: la depresión, el abuso de sustancias psicoactivas, personalidades que presentan dificultad para afrontar sus problemas, sean emocionales o de otra índole, también especialmente en los adolescentes, las familias disfuncionales, la violencia, sensaciones de pérdida  de uno de los progenitores a temprana edad, ausencia de comunicación y contención afectiva, además de antecedentes de abuso sexual infantil, trastornos psicóticos, y otros”.

Flores explica que otro de los factores que ha desatado más suicidios, es el uso de las herramientas tecnológicas, ya que en muchas redes se han establecido grupos que van directo al acoso cibernético, donde los jóvenes y adolescentes afectados no encuentran una forma de poner un alto a esas acciones.

Incluso la red social, Facebook, envía mensajes a sus usuarios, advirtiendo sobre posibles pensamientos de autoagresión o suicidio. “Alguien nos pidió que revisemos una de tus publicaciones porque piensa que quizá estás pasando por un momento difícil”, reza una parte del mensaje de la red social.

Prevención. Rendón considera que innumerables suicidios se podrían evitar con un trabajo efectivo de prevención de la depresión, el abuso de alcohol, simplemente trayendo a la luz el tema y rompiendo estigmas de atención en salud mental.

“El gran reto es ampliar los criterios de prevención y promoción de las patologías mentales y en especial la depresión y el suicidio. Poder identificar y tratar aquellos síntomas todavía infradiagnosticados, que causan tanto sufrimiento y dolor”, sostiene la especialista.

Con respecto a las tentativas de suicidios, Tusnelda Flores sostiene que “una persona que intenta suicidarse y no lo logra es porque no encontró las herramientas para poder tolerar ese dolor tan fuerte. En esos casos es muy bueno el trabajo en equipo, tanto con los profesionales psiquiatras, y los psicoterapeutas, también con la familia. A eso hay que sumar el deporte, el arte, actividades recreativas que son antidepresivos naturales donde los adolescentes pueden canalizar sus emociones positivas como negativas”.

“También hay que actuar en la prevención de recaídas, de las ideaciones suicidarías y de los  intentos y hacer el seguimiento, el acompañamiento de los casos vulnerables. Sobre todo es fundamental la unión de todos los actores que hacen la diferencia en el alcance de metas: el conjunto, y en la ruptura del tabú y del estigma del tema suicidio, para verdaderamente alcanzar el objetivo fundamental de este evento: la prevención”, acota Rose Rendón.

Por su parte, Carlos Molina señala que es importante abordar el tema en la magnitud que afecta a la familia y a la sociedad. “Primero recalco que (el suicidio) es algo que es más común de lo que uno quisiera, los números así lo dicen, es inevitable que uno no vaya a atender en algún momento consultas de tentativa de suicidio, por eso decía yo de que hay que sacarlo del tema tabú, es algo que se está volviendo muy común a pesar de que se insiste en negar y esa negación hace que no nos informemos”.

Al año cerca de 800 mil personas se suicidan en el mundo, Bolivia no está exenta de esta realidad y es momento de hablarlo para poder prevenir un mal que nos atañe a todos.

autor : Cristhian-F.-C.-Vara
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