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 21 de Julio de 2019
Internacional
430 años atrás…
Jueves,  25 de Mayo, 2017

Tengo entre mis manos la novela de Arturo Pérez Reverte, La carta esférica. Y, sin sospechar en qué consistiría la trama del libro, me encuentro en la novela (¿y dónde no?), ante la presencia de los jesuitas. Un libro que me atrae por su desarrollo y suspenso continuo, pero sobre todo..., porque desarrolla un período apasionante de la historia de los jesuitas cuando, en 1767, fueron expulsados de España y sus dominios, por órdenes del rey, Carlos III y seis años más tarde, suprimidos en toda la iglesia por el papa Clemente XIV. 

Y pienso en los jesuitas, en ese grupo religioso del que nunca había oído hablar yo hasta mis 17 años, cuando conocí a algunos de ellos que iban a las fábricas a predicar entre obreros descreídos, hartos de una religión proclamada como oficial en el estado español por orden del dictador Franco. Y a pesar de esa rebeldía de los trabajadores y muchos sectores populares, ahí estaban ellos en aquella época en la que hubo una expansión de los “curas obreros”.

Y pienso en los jesuitas de Bolivia, cuando muchos de ellos  -no todos, lamentablemente-  se oponían al concordato entre la Santa Sedes y el gobierno del dictador Banzer. Esos jesuitas que, en la década de los 70 y junto a las mujeres mineras lucharon contra la dictadura: Luis Espinal, un ejemplo para muchos de los otros miembros de la Compañía de Jesús, asesinado por los militares;  Xavier Albó, antropólogo e investigador que dedica su vida a los indígenas de Bolivia; Gabriel Siquier que, desde Charagua, gasta años de su vida entre los guaraníes..., y así otros muchos. Jesuitas en colegios, en el observatorio San Calixto, en centros mineros...

Y pienso que hace 430 años llegaron a Bolivia y contribuyeron con su dedicación a los más excluidos de la sociedad y a los explotados por los conquistadores españoles y por la colonia, organizando las reducciones guaraníes. Pueblos como San Javier, San Ignacio (en la Chiquitanía y en Moxos) mantienen el recuerdo de aquellos fundadores de la Compañía de Jesús  -un puñado de diez soñadores-  que en 1540 consiguieron que el papa Paulo III los reconociera como orden religiosa y aprobase sus estatutos.

La novela de Arturo Pérez Reverte, La carta esférica, nos hace revivir lo que significaron las intrigas palaciegas tanto en España como en Europa para suprimir a unos religiosos que molestaban al poder establecido, que era capaces de denunciar a la monarquía con tal de favorecer a poblaciones indígenas (la película de Roland Joffé, La misión, es también otro testimonio de preferencia a hacia los desposeídos).


En 1773 el papa Clemente XIV firmó la supresión de la Compañía y también en Bolivia dejaron su misión.

Tendrían que transcurrir 41 años para que otro papa, Pío VII, en agosto de 1814 restableciera la Compañía de Jesús.

Ahora los jesuitas de Santa Cruz recuerdan 203 años de su retorno a nuestra tierra. Un recuerdo que manifiesta la presencia de unos hombres que siguen apoyando la transformación de estructuras injustas y que, de acuerdo al mandato del papa Francisco jesuita también, tratan de acercarse a los descartados del sistema.

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Jose-Ros--
José Ros
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