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 20 de Junio de 2019
Encuentro
C?mo enfrentar la falta de apetito sexual
Com?nmente conocida como ?frigidez?, la disfunci?n sexual femenina sigue siendo un tema del que se prefiere hablar en secreto. Se esconde, pese a que afecta a un gran n?mero de mujeres.
Domingo,  31 de Mayo, 2009
C?mo-enfrentar-la-falta-de-apetito-sexual

El término “frigidez” pertenece al pasado. Describía una disfunción sexual de las mujeres de la misma manera en que el término impotencia era aplicable a los hombres.
Sin embargo, esa palabra no enfocaba correctamente el problema; más bien lo distorsionaba, y desde un punto de vista sexista, ponía el peso de la “culpa” en la mujer, antes que en las relaciones interpersonales, en la vida en pareja o en el medio sociocultural.
Hoy, se prefiere usar el término disfunción sexual femenina que se refiere a la incapacidad para funcionar adecuadamente en condiciones de deseo o excitación, orgasmo o situaciones coitales. Se presenta como un problema de excitación sexual (lo que se llamaba frigidez); y como trastorno del orgasmo femenino.

‘no puedo excitarme’
En el primer caso, la disfunción de excitación sexual se define como una incapacidad persistente para alcanzar o mantener la respuesta de lubricación y dilatación genital, propia de la excitación, hasta la conclusión del acto sexual. Comúnmente, es un problema adquirido, aunque a veces se presenta como algo crónico. Las mujeres que lo sufren dicen que “no llegan al orgasmo” (lo que en realidad es un problema asociado pero diferente) o que “no se excitan”. Cuando esta disfunción de excitación sexual se presenta, muchas veces responde a un desconocimiento de parte del hombre de la anatomía femenina y la función de los genitales; en particular, del clítoris.
Asimismo, puede deberse a falta de técnicas efectivas para lograr la excitación sexual. Y, en la mayor parte de los casos, las mujeres no logran excitarse porque asocian equivocadamente el sexo con el pecado y el placer sexual con culpa.

cuando falla la pareja
En cambio, cuando esta disfunción de excitación se presenta de manera adquirida, existen diversos factores que deben ser examinados. En primer lugar, se debe preguntar si existe algún problema con la pareja, lo que por lo general contribuye a una disminución en la atracción física y, por ende, de la excitación sexual. La causa más común, en este caso, suele ser un conflicto marital, que puede llevar a una depresión o a un estrés que potencian una disfunción sexual.
Sin embargo, la ausencia de excitación también se puede deber a causas físicas como la vaginitis, cistitis, endometriosis, hipotiroidismo, diabetes mellitus y desórdenes de los sistemas nerviosos central o periférico. También puede afectar en la falta de excitación el uso de algunos medicamentos (anticonceptivos orales, antihipertensivos, antidepresivos, ansiolíticos), o una cirugía radical (histerectomía, mastectomía) que disminuye la autoestima de la mujer, afectando su respuesta sexual.

falta de orgasmo
Otra de las disfunciones sexuales femeninas está referida al orgasmo; es decir, cuando una mujer no lo experimenta o demora para llegar a él luego de una fase normal de excitación o de actividad sexual considerada como adecuada en enfoque, intensidad y duración.
Es necesario aclarar que se habla de disfunción de orgasmo femenino cuando la mujer no tiene problemas para excitarse sexualmente, sino sólo para alcanzar la fase orgásmica. Las causas de esta disfunción también son varias: puede ser de toda la vida o adquirida; así como situacional o generalizada. Cuando una mujer no alcanza el orgasmo durante el coito, pero responde ante una estimulación no coital al clítoris, se requiere consultar con un profesional para evaluar si se trata de una psicopatología personal o interpersonal.

orgasmo aprendido
La capacidad para alcanzar el orgasmo es una conducta aprendida. Una vez que la mujer aprende cómo lograrlo, no pierde esa capacidad a menos que ocurran conflictos de pareja, una experiencia traumática, un desorden psicológico de tipo afectivo o un problema físico.
Asimismo, podría ocurrir que algunas mujeres, a pesar de alcanzar una adecuada vasocongestión genital, teman “soltarse” durante el coito debido a sentimientos de vergüenza, culpa o pecado ante una experiencia placentera. Por eso, los terapeutas proponen ejercicios como el fortalecimiento del control voluntario sobre el músculo pubococcígeo para mejorar el tono muscular perivaginal. Sin embargo, las disfunciones sexuales femeninas deben ser tratadas como problemas serios por especialistas calificados, ginecólogos, psicólogos, terapeutas de pareja o psiquiatras, pues muchas veces se agravan por desconocimiento de la pareja, y pueden llevar a agudas depresiones o a una aversión hacia las relaciones sexuales.

el punto de quiebre
Aunque la mayoría de mujeres son capaces de sostener orgasmos durante toda su vida, la actividad sexual suele disminuir luego de los 60 años, debido a la falta relativa de parejas sexuales y cambios fisiológicos no tratados (atrofia de la mucosa vaginal, que resulta en sequedad vaginal y coito doloroso). Asimismo, se estima que un diez por ciento de las mujeres nunca llega al orgasmo sin importar la estimulación. También se sabe que la mayoría de ellas pueden alcanzar un orgasmo con estimulación al clítoris y que sólo un 50 por ciento de mujeres lo alcanzan durante el coito.

Algunas mujeres no logran excitarse porque asocian sexo con pecado y placer sexual con culpa

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