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Encuentro
Maldita cocaína
Miradas
Lunes,  23 de Agosto, 2010

Un considerable y preocupante incremento en el uso de drogas ubica a la Argentina en el primer lugar en el consumo de cocaína en toda América. El contundente dato surge del informe 2010 elaborado por la Oficina Contra la Droga y el Crimen de las Naciones Unidas (Unodc, por sus siglas en inglés), que señala que Argentina alcanzó un consumo de cocaína del 2,6 por ciento de la población comprendida entre los 15 y los 64 años, y por primera vez se pone en el mismo nivel que en los Estados Unidos. Detrás de Argentina se ubica Chile, con el 2,4 por ciento; Uruguay, con el 1,4; Colombia, con el 0,8; Brasil, con el 0,7; Venezuela, con el 0,6; Perú, 0,5, mientras que, en Paraguay y Ecuador, el índice de consumo alcanza el 0,3 por ciento.
El informe destaca también que las drogas ilícitas constituyen un problema mundial y ya son más de 200 millones las personas que hacen uso indebido de ellas en todo el mundo. Y que su consumo es la causa de pérdida de ingresos, del aumento enorme de los costos sanitarios, de la destrucción de las familias y del deterioro de las comunidades. A tal punto llega la popularidad de las drogas que un total de 205 Estados admiten que tienen problemas de cultivo, comercialización, consumo o contrabando de estupefacientes, lavado de dinero y tráfico de armas.
Además, el relevamiento confirma que existe un vínculo directo entre las drogas y el aumento del delito y la violencia, a la vez que señala que, en algunos países, más del 50 por ciento de los robos son perpetrados por toxicómanos para costearse su vicio. Los costos sociales también son igualmente alarmantes: violencia callejera, guerras entre bandas, miedo, deterioro urbano y vidas destruidas. Sobre el particular, el titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina, Claudio Izaguirre, expresó que el informe de las Naciones Unidas “pone de relieve determinadas políticas permisivas en torno al consumo de drogas, específicamente la cocaína”, añadiendo que “se viene fracasando en el combate al narcotráfico y una de sus consecuencias, la inseguridad, es el escalón inevitable por el que debemos transitar por la permisividad jurídica en la comercialización de estupefacientes”.
El notable incremento de las adicciones que se registra en la actualidad es facilitado, sin duda, por la enorme y variada sobreoferta de drogas, pero no depende exclusivamente de ella. Intervienen también problemáticas familiares, sociales y de personalidad, que se entrecruzan formando los cimientos de la propensión individual a desarrollar una adicción. La droga no es el problema de fondo sino un escape al problema de fondo.
Como lo hemos señalado en reiteradas oportunidades desde esta columna editorial, frente al peligro de las drogas y de las adicciones en general, la familia tiene un rol preponderante e indelegable que cumplir. Prevenir en familia no es sólo anticiparse a los problemas, también es educar. No menos importante es la tarea a cargo de los establecimientos educativos en la prevención y la creación de conciencia entre los alumnos.
El panorama sería menos desalentador si existiera una conciencia colectiva de cuán complejo es este fenómeno; si realmente se implementase una política de Estado para prevenir y combatir las adicciones y el narcotráfico, y si el papel del ciudadano común frente a la drogadicción fuera menos permisivo. En definitiva, si hubiera plena conciencia del mal que tenemos enfrente y de lo lejos que estamos de vencerlo si en Argentina no se comienzan a contemplar estos factores.

autor : Editorial-•-La-Nación-Buenos-Aires
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