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 16 de Diciembre de 2018
Encuentro
Editorial
El 2018 será un Año de campaña
Jueves,  28  de Diciembre, 2017

En el Gobierno están seguros que la foto y el nombre del presidente Morales estarán en la papeleta de votación de las elecciones de 2019. La afirmación más contundente la hizo el vicepresidente, pese a haber admitido la vigencia y carácter vinculante del referéndum del 21 de febrero de 2016, lo que equivale a admitir una violación flagrante a la Constitución y a los principios más elementales de la democracia.

Lo positivo del caso es que habrá elecciones y que el primer mandatario está dispuesto a medirse en una contienda electoral presumiblemente abierta y transparente, de lo contrario, el atropello a las normas que está prácticamente consumado mediante el fallo del Tribunal Constitucional y la organización de unos comicios fraudulentos, como los que suele armar el amigo del régimen, el líder africano Teodoro Obiang, quien siempre gana con más del 90 por ciento de los votos, estarían consumando de hecho un sistema dictatorial, algo que irrita los oídos del jefe de estado, tal como se lo vio durante un programa de la televisión francesa.

En ese caso asumiremos que el Gobierno buscará en principio el “lado amable” y se mantendrá en el mismo talante que ha usado todos estos años de campaña permanente, viajes, repartija, clientelismo, propaganda, inauguración de obras y mucho discurso triunfalista. El oficialismo necesitará no solo mantener la dosis de lo acostumbrado, sino también innovar, hacer cosas diferentes, puesto que la receta y el discurso habitual han comenzado a agotarse, a juzgar por los bajos niveles de popularidad del “proceso de cambio” que apenas conservan el denominado “sector duro” del electorado.

No cabe dura que el 2018 será un año de intensa campaña electoral con miras a reconquistar a los grandes bastiones que se perdieron, como La Paz, Potosí y en gran medida, Cochabamba, donde el voto nulo fue tan significativo como en las “zonas hostiles” como Santa Cruz, donde el MAS había hecho grandes apuestas, pero que aparentemente han caído en saco roto.

De cualquier forma, habrá un gran derroche de proselitismo y la excesiva concentración en la agenda política le quitará energías y muchos recursos a los retos económicos que comenzarán a sentirse con mayor fuerza. Los operadores gubernamentales quieren asegurarse un crecimiento que garantice el pago del doble aguinaldo, pero eso será muy difícil en las actuales condiciones, con el déficit fiscal creciendo sostenidamente al igual que el desequilibrio en la balanza comercial, la importación de alimentos y la deuda externa, cuyos incrementos previstos nunca serán suficientes para suplantar al periodo de bonanza que le dio tantas satisfacciones y popularidad al Gobierno.

Hacer política con el mismo frenesí de siempre, mantener debajo de la alfombra la crisis económica, frenar el clima conflictivo que se agitará cuando las regiones, los municipios y las comunidades comiencen a gritar por la plata faltante que se lleva todos los días el centralismo para saciar su apetito derrochador y encima de eso, evitar que siga deteriorándose la imagen internacional, son los enormes desafíos que debe enfrentar el Gobierno el año que se avecina.

Hacer política con el mismo frenesí de siempre, mantener debajo de la alfombra la crisis económica, frenar el clima conflictivo y encima de eso, evitar que siga deteriorándose la imagen internacional, son los enormes desafíos que debe enfrentar el Gobierno el año que se avecina.

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