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Encuentro
Pisando Callos
Los países más miserables
Miércoles,  28  de Enero, 2015

Qué hace a un país “miserable”? ¿Su forma de gobierno, las políticas económicas, la pobreza, la falta de democracia o la violencia? ¿O una combinación de todos estos elementos, entre otros?

Los economistas tienen fórmulas para calcular la miseria económica, como el “Índice Mundial de Miseria”, creado por Steve Hanke, quien fuera asesor de varios gobiernos latinoamericanos, profesor de Economía Aplicada en la U. John Hopkins y miembro del Consejo de Asesores Económicos (CEA) en EEUU.

Hanke hizo su Índice en base a estudios previos de otros economistas, entre ellos Arthur Okun (1928-80) y Robert Barro. El primero revistó en el CEA en tiempos del Pres. Lyndon Jonhnson, y formuló la “Ley de Okun”, ejemplo de cómo los economistas ven una correlación estadística y la interpretan mal. Okun halló correlación entre crecimiento y empleo, y en lugar de ver lo obvio: que empleo genera crecimiento, dedujo erradamente lo contrario: que “para tener empleo hay que crecer”. O sea: ¡Al revés de la realidad! Barro es uno de los pocos “macroeconomistas” serios y estudia las relaciones entre economía y religión.

En general los “Índices de Miseria” (económica) se calculan para cada país sumando tres tasas anuales: inflación, desempleo y tipos de interés activo que los bancos cobran por sus préstamos. Al resultado le restan el alza anual del PBI (Producto Interno Bruto) per cápita. Un país es más miserable si hay más inflación y más desempleo,mientras que más caros son los créditos menos crecimiento registra el PIB.

Pero según cuales mediciones apliquen, los “Índices de Miseria” arrojan resultados diferentes. Cada año se publican varias listas de países miserables, procedentes de varias instituciones y medios de prensa. Los políticos opositores en cada país escogen aquella que sitúe peor al suyo, o sea más “adelantado” en el ranking, y dicen “¡estamos muy mal!”. Los políticos oficialistas eligen la fuente más favorable respecto de la publicación del año anterior, y dicen “¡estamos mejorando respecto al año pasado!” Algo parecido pero a la inversa ocurre con los “Índices de Libertad Económica” que año tras año publican institutos como Cato y Heritage de EEUU y Fraser de Canadá.

Los índices de miseria resultan menos engañosos que los índices de libertad, los cuales confunden mucho con el cuento de que hay países “libres” y “relativamente libres”, cuando eso no es verdad: lo que hay son países relativamente menos socialistas y estatistas que otros. Cuanto más estatistas y socialistas, más miserables. El socialismo es la miseria política. Por eso me gustan mucho más los rankings de miseria que los de libertad económica: son más realistas, ya que “libertad económica” hay muy poca en el mundo, mientras que “miseria” hay mucha, demasiada.

Los índices de “libertades” solo miden la opresión en grados relativamente menores, los cuales tienden a coincidir al revés con los de miseria: en tanto menos libertades, más miseria en las naciones. La miseria es simple consecuencia del socialismo, no es por “error”, es un propósito consciente y deliberado de los jefes socialistas reducir al pueblo a la miseria, a fin de tenerlo ignorante, controlado y dependiente.

Como siempre, a comienzos de este año varios periódicos y boletines publicaron sus listas de países miserables (socialistas), con los datos del pasado 2014. A la cabeza figuran Venezuela, Argentina, y otros países socialistas de América latina y el mundo. Hay más de 100 países clasificados.

La pregunta que cabe es esta: ¿Por qué algunos países son menos socialistas que otros? En otras palabras: ¿Qué factor hay que le pone “contención” al socialismo, e impide que llegue hasta las últimas (y pésimas) consecuencias? La respuesta es una sola: lo único que contiene a las izquierdas en su camino del socialismo es una fuerza de signo contrario: de derechas, que empuje en sentido opuesto, vale decir en dirección al capitalismo, con una potencia más o menos equivalente. Es casi como en la Física.

A este enunciado le llamo el “Principio Cero del Socialismo”. Le siguen las “Leyes Fundamentales del Socialismo”, que son tres, como las de la Termodinámica:

Primera: “El socialismo es un pretexto ideológico para dominar y parasitar una sociedad, por la mentira o por la violencia.”

Segunda: “Tanto más avanza el socialismo cuanto más débil, inepta, corrupta e ignorante (o inexistente) es la derecha.”

Y tercera: “Tanto más exitoso es el socialismo cuanto más rica y poderosa es la oligarquía o clase dominante, y más dependiente el resto, esto es: la masa de la población.”

Las “leyes” del comportamiento humano y social son enteramente distintas a las leyes físicas y naturales, cualquier intento de asimilación está destinado al fracaso, pero pueden enunciarse o expresarse de igual forma con un lenguaje similar, lo cual es útil para su comprensión. Pero seguiré con el tema, si Dios quiere.

Acerca del autor:
Alberto--Mansueti--
Alberto Mansueti
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