Siguenos en:
Martes
 1 de Diciembre de 2020
Portada
Cartuchos de harina
Carlos Mesa en Chile
Domingo,  22  de Febrero, 2015

El mero “riesgo” de que Carlos Mesa fuera a Chile desató una reacción airada del canciller chileno, don Heraldo. Quizás dirigiéndose a su audiencia local o porque su hígado no pudo más, don Heraldo espetó hasta lo innecesario: que ninguna autoridad recibiría allí a Mesa y que “nadie se compra” que la demanda boliviana sea un llamado al diálogo.  

Un pajuerano en diplomacia sabría que basta con no recibir a alguien, no hay por qué decirlo. Y en un canciller los fonemas extras se leen como exabrupto. Esa ha sido la interpretación predominante en Bolivia de las frases de don Heraldo. Pero podría ser también que don Heraldo tema su destino histórico en la contienda con Bolivia. Y busque proclamar, urbi et orbi, su papel de campeón de Chile, por si las cosas fueran mal. Esto explicaría la sobreactuación de don Heraldo. En esta hipótesis, él intenta curarse en salud.  
Por su parte, la cruzada de Carlos Mesa ha relegado las connotaciones legales de este diferendo. Expresidentes de Chile ponderan con amargura la campaña boliviana porque la iniciativa está a este lado del Ande. Y don Heraldo no ignora que su irritación favorece a Mesa y al gobierno boliviano. Porque corrobora, siquiera en Bolivia, que Mesa se mueve acertadamente. Qué mejor que una certificación del adversario: así piensa la opinión pública boliviana.  

Mesa ya ha oficializado su intención de ir a Chile. Y en una columna, Raúl Peñaranda expuso por qué cree que ese viaje no es útil para Bolivia. Peñaranda afirma que en los escenarios “post Haya” habrá que negociar con Chile. Para ese fin -Raúl arguye- irritar más a Chile es contraproducente. Chile podría “empacarse” y exigir, por ejemplo, una compensación territorial (mar incluido, como Pinochet), aunque La Haya lo obligara a negociar. Y a ver quién defendería aquí la viabilidad del canje en ese caso.  

La posición de Peñaranda es válida, aunque su argumentación no contemple la lejanía del “post Haya”. Y que es apresurado “portarse bien” con Chile por una negociación que hoy no hay visos de restablecer (la reunión Evo-Bachelet no ha dado frutos; además, Michelle tiene desvelos más urgentes, como los de su hijo). Nada de eso responde, empero, la inquietud que me dejó Peñaranda en el gargüero: ¿qué ganaremos con Mesa en Chile?  

Una opción es confiar en que el equipo “marítimo” boliviano lo calcula todo. Otra, acogerse al chauvinismo y declarar antiboliviana toda opinión que no vitoree cada gesto de nuestros púgiles. Pero limitarse a aplaudirlos podría hacer olvidar que el éxito boliviano no es cobrar el mar perdido en bilis chilena. El fin es una salida soberana, no envejecer a don Heraldo. La acción de Carlos Mesa ha sido atinada como su designación, razón mayor para cuidar sus pasos.

Porque no hay un manual del éxito, menos en asuntos poco mensurables como las disputas comunicacionales fuera de La Haya. Mesa es un alfil a la ofensiva por sus condiciones personales e históricas. Una visita suya a Chile para conversar (digamos “bajo cuerda”, ya que a don Heraldo le disgustan las “cuerdas separadas”) podría ser un round de estudio eficaz. En cambio, viajar sólo a poner en evidencia a un Chile intolerante (a la Heraldo: “¡nadie va a recibir a Mesa!”) no implicará más de lo logrado con el solo anuncio del viaje del expresidente.  

La elocuencia de Mesa no persuadirá de las bondades bolivianas a los factores de poder chileno. Por eso toca evaluar si el viaje de Mesa no alineará más bien a los chilenos con el enfoque duro de don Heraldo. Porque si de mandar a alguien se tratara, en vez de un hábil atacante como Mesa, a lo mejor correspondería más bien un enviado de perfil ambiguo. Por ejemplo, uno con el difuso misticismo de Choquehuanca, que tenía a Bachelet tan patidifusa que se lo advirtió a Piñera al dejarle la presidencia.

Fijar los objetivos del viaje de Mesa a Chile es indispensable. Es que contentarse con que el expresidente confraternice en Santiago con las almas buenas del Partido Comunista y del Humanista es piadoso, pero irrelevante.

Acerca del autor:
Gonzalo-Mendieta-Romero-
Gonzalo Mendieta Romero
Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día