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El Demiurgo Capitalista
Vargas Llosa en Bolivia
Martes,  7  de Enero, 2014

El año 2010 escribí una nota titulada “Vargas Llosa en Cochabamba” inmediatamente después de que el escritor recibiera el Premio Nobel de Literatura por su visión de las estructuras de poder y de sus imágenes sobre la resistencia del individuo, la rebelión y la derrota. Vargas Llosa cuando se enteró del premio empezó a recordar algunos momentos de su vida: “Pensé en la calle Ladislao Cabrera, en Cochabamba, donde pasé mi infancia”.

Como sabemos, Mario Vargas Llosa nació en Arequipa y posteriormente adoptó también la nacionalidad española, pero su infancia la vivió en Cochabamba, ciudad donde sembró amistades como la de Augusto Guzmán, quien se encontró amistosa y divertidamente en la Llajta de 1987 con el escritor peruano, memorias recogidas por Mariano Baptista en: “Augusto Guzmán. Mis hazañas son mis libros, mi vida está reflejada en ellos”.

La primera esposa de Vargas Llosa era cochabambina, su tía política Julia Urquidi Illanes (1926-2010), quien había estudiado en el colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, más conocido como el “Colegio Irlandés”. Cuando conoció a “Varguitas” dice la tía Julia: “en modo alguno llegué a sospechar que, a su lado, habrían de transcurrir los años más felices e intensos de mi vida y también los momentos de mayor tristeza, desencanto y amargura que cualquier mujer pueda soportar”, “Marito, como le decían en la calidez del hogar, estaba rodeado del amor de su mamá, abuelitos y tíos. Fue este niño el que se educó entre las gruesas paredes del colegio La Salle de Cochabamba, junto a los religiosos Hermanos de las Escuelas Cristianas” (Lo que Varguitas no dijo).

Son los momentos de la niñez, los que suelen ser los más apreciados en la vida. En su libro: “El lenguaje de la pasión” Vargas Llosa recuerda cómo se quedó sorprendido por verse privado de su refugio de lectura cuando encontró vacía la sala de lectura del Museo Británico: “No creo haber experimentado un sentimiento de traición y soledad semejante desde que, al cumplir los cinco años de edad, mi madre me llevó al colegio de La Salle, de Cochabamba, y me abandonó en el aula del Hermano Justiniano” (art. Epitafio para una biblioteca, Londres, junio de 1997).

Su segunda esposa, Patricia Llosa, siendo de familia de origen peruano como Mario, habría nacido en Cochabamba, fruto de su relación amorosa nacieron Morgana, Gonzalo y Álvaro, este último es economista y defensor de la causa de la libertad al igual que su padre.

Como defensor del liberalismo, en 1990 se presentó como candidato con el Frente Democrático, proponiendo abiertamente programas de la democracia liberal, lo que le llevó a perder frente a un populista Fujimori que luego copió varias ideas estando en gobierno.

Perder unas elecciones por ser realista y sincero, esto lo llevó a meditar: ¿el político debe ser completamente sincero al momento de presentar su propuesta para ganar las elecciones? Esta pregunta, y su experiencia de derrota se la contó al gran filósofo Karl Popper en unas conferencias y conversaciones en España, el epistemólogo le respondió tajantemente: el político que miente es un estúpido, así como cualquier persona, porque la verdad se llega a saber tarde o temprano (Encuentros con Karl Popper, P. Schwartz et al.) Esta importante lección debería difundirla a los políticos bolivianos.

Como vemos, Vargas Llosa no oculta su apego por su pasado boliviano, ni la suerte política que le toque a este país (véase su art. Italia no es Bolivia), por eso se justifica su llegada, tanto para transmitir sus ideas y experiencia a oficialistas y opositores, estos últimos, sin norte ideal.

Acerca del autor:
Luis-Christian-Rivas-Salazar-
Luis Christian Rivas Salazar
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