Siguenos en:
Martes
 18 de Diciembre de 2018
Editorial
Editorial
Palmasola: Indiferencia y complicicidad
Domingo,  11 de Marzo, 2018

El Defensor del Pueblo, David Tezanos, anuncia como una gran primicia que en la cárcel de Palmasola existen reos armados. El funcionario ha tenido que vivir en otro planeta para no enterarse de ese detalle, conocido por todos, incluso por la prensa internacional que le ha dedicado extensos reportajes y documentales a este insólito centro penitenciario, una mezcla de favela brasileña, gueto y campo de concentración.

Por si no lo sabe el Defensor, en Palmasola también existe comercio de drogas, hay bandas organizadas de ladrones de autos que operan desde allí y cuyos cabecillas negocian con las víctimas dentro de sus celdas; funcionan sistemas de seguridad y protección al mejor estilo de la mafia italiana y, tal como se ha comprobado en los últimos días, también operan grupos de trata de personas, prostitución de menores y quién sabe qué otra actividad miserable propia de un lugar donde se ha perdido toda noción de ética y moral y donde la vida no vale absolutamente nada.

Tal vez el lector ha visto hechos similares en películas que retratan cualquier ambiente carcelario del mundo, aunque la imaginación de cualquier cineasta queda corta ante la realidad de Palmasola y de otros centros de reclusión de Bolivia, que figuran entre los más hacinados del mundo, con hasta un 300 por ciento de superación de la capacidad instalada.

Además de todo aquello, en Palmasola existen niveles alarmantes de drogadicción, desnutrición, altos índices de infestación, enfermedades peligrosas como el VIH y la tuberculosis, a lo que hay que agregarle la presencia de niños menores, expuestos a abusos lamentables como el que sufrió esa pequeña que era sometida a vejámenes por su propia madre y un reo, que además grababan las escenas de perversión y las comercializaban dentro del penal.

Lo más importante a tener en cuenta, sin embargo, es que este cuadro fantasmagórico, que genera millonadas de plata al año que benefician a unos pocos reos, a policías corruptos, jueces, fiscales y todo un conjunto de individuos que integran el sistema penitenciario nacional, forma parte de un sistema establecido, identificado en innumerables ocasiones, bajo la promesa de hacer cambios que ayuden a evitar muertes y especialmente a seguir manteniendo activo un foco delincuencial que constituye un factor de inseguridad muy grande para el conjunto de la ciudadanía.

En los años 80 ya se anticipaba la explosión urbana que viviría Santa Cruz y que requería contar con una cárcel modelo que garantice la seguridad y la rehabilitación. Precisamente se pensó en Palmasola con esos fines y se ha mencionado muchas veces que se robaron la plata que se había destinado para crear ahí un espacio idóneo, acorde a las necesidades. Ahora, cuando una autoridad de semejante nivel quiere aducir inocencia y candidez respecto a este tema y otra mucho más jerárquica nos dice que no hay plata para cambiar nada en la cárcel, la respuesta no puede ser otra que la sospecha.

El cuadro fantasmagórico de Palmasola genera millonadas de plata al año que benefician a unos pocos reos, a policías corruptos, jueces, funcionarios del Gobierno y fiscales y forma parte de un sistema establecido, identificado en innumerables ocasiones, bajo la promesa de hacer cambios que jamás se producen.

Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día